La red ha llegado a un punto en el que el
seguimiento de páginas vistas no sirve de nada para las
startups.
Hubo un tiempo en el que lo único que necesitábamos para tener éxito en Internet eran mucha, muchísima atención, y el mejor modo de medirla era haciendo el seguimiento de las páginas vistas (midiendo exactamente qué páginas de un sitio Web ven los usuarios individuales). La caída de las punto com nos demostró que el modelo basado en la atención era un fracaso.
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