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¿Quién cortó la oreja de Vincent Van Gogh?

9 mayo, 2016

Una de las historias más conocidas del mundo del arte es la de que el artista Vincent Van Gogh se cortó la oreja. Se trata de un artista que tenía fama de loco, por lo que a nadie le resultó extraño pensar que, en un ataque de locura, pudiera llegar a cometer una insensatez de ese calibre. Pero la realidad es que los historiadores no están de acuerdo al respecto. Existe también una historia alternativa que asegura que no fue el propio Van Gogh el que tomó la decisión de arrancarse el apéndice.

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La historia oficial cuenta que Van Gogh se cortó la oreja en medio de una acalorada discusión con su amigo Paul Gauguin. Una discusión que se salió un poco de madre y acabó con el autor de “Los Girasoles” con una oreja menos.

Pero la realidad es que sólo los propios pintores saben lo que ocurrió en esa habitación. Por ello, además de la versión oficial conocemos una alternativa que la verdad es que tiene bastante sentido.

Versión alternativa a la historia de la oreja de Van Gogh

Hay expertos que aseguran que Van Gogh no se cortó a sí mismo la oreja, sino que fue Gauguin el que se lanzaría a atacar a su amigo en plena discusión acalorada. Previamente, Van Gogh en un ataque de rabia le había lanzado un vaso de vidrio, a lo que el pintor francés respondería sacando una navaja y acabando con la oreja de su amigo, que pasaría a la historia de los “cotilleos” del arte.

La historia de que se la había cortado él sólo saldría del propio Van Gogh, que asumiría la culpa del corte su oreja para evitar que su amigo fuera a la cárcel, ya que la discusión llegó a durar tan sólo unos minutos.

Esta historia alternativa no está ni mucho menos confirmada, pero hay muchas cartas y testimonios de personas cercanas que aseguran que fue así. Todo lo que sean historias del pasado se basan en testimonios y teorías, por lo que esta posibilidad puede ser tan válida como la versión oficial.

La oreja acabó en manos de una prostituta

La historia asegura que, posteriormente, Van Gogh entregó su oreja a una prostituta que encontró por la calle, que sería la encargada de llamar a la policía y evitar de esta manera que el famoso pintor muriera desangrado. Una historia tan tétrica como mítica que todos recordamos.